Tiempo atrás, vivía en una casa a las afueras de una pequeña ciudad que me permitía observar el perfil de una suave cadena de montañas con un bello horizonte en el que el sol mostraba sus crepúsculos. Me gustaba constatar ese aparente viaje que el astro rey mostraba al esconderse cada atardecer en un punto diferente del paisaje de los montes. Cada pocas semanas era evidente su desplazamiento que iba pasado de una montaña a la otra siguiendo una imaginaria línea hacia el sur. A medida que sus ocasos se situaban más australes, la parte diurna del día, su correspondiente luminosidad, disminuía, sin embargo, llegaba un momento en el que ese sol parecía detener su viaje e invertir el recorrido. Ese día tornaba el sentido de su dirección y volvía por donde había venido. Su recorrido viraba y, de nuevo, marchaba por donde había venido, hacia el norte. Había llegado a un momento de máxima oscuridad y a partir de ahí, en un sendero de retorno, comenzaba a expresar cada vez más luz.
Evidentemente, esta impresión visual era una únicamente una manifestación del cambio cíclico de las estaciones, pero, me gustaba verlo en el horizonte como el viaje de nuestra estrella solar y sus cambios de rumbo. Siempre me hacía pensar en la expresión de la vida del ser humano simbolizada como un viaje que tiene dirección y sentido. Recordaba que la sabiduría de todas las tradiciones nos dice que todos los Avatares que han aportado iluminación y guía a la humanidad, han nacido en el signo de Capricornio, tal como acontece ahora en nuestra celebración del nacimiento de Jesús El Cristo en estos días.
Capricornio es el signo más terreno del zodíaco, el más oscuro del año. El que tiene más que ver con los asuntos materiales y las condiciones del plano físico, asociado con el momento zodiacal de aparente menor luz y mayor densidad tangible de la experiencia ¿Cómo, pues, un ser de iluminación nace en el momento más oscuro y material del año? En una lógica superficial ¿no debería nacer en un signo de características más luminosos o aéreas, como el de un momento Leo, Sagitario, Acuario, etc.? También tenemos que, en los momentos en los que el postulante recibe la iniciación a los misterios y descubre una mayor luz en su vida, cayéndole la venda que lo ha mantenido a una existencia ignorante, él se encuentra en una manifiesta posición de rodillas. Las rodillas corresponden al área de influencia, en el cuerpo físico, del signo de Capricornio, así que, aquí también algo se está constatando simbólicamente en relación a las correspondencias de este signo material como el momento del nacimiento del Avatar en nosotros o en la humanidad.
Todo esto enlaza con el hecho de que el sol, en su recorrido, alcanzado un momento de máxima oscuridad, permite, cambiando de sentido, el nacimiento progresivo de una mayor luz. Si hacemos corresponder esto a nuestras vidas personales podemos observar que el mensaje así transmitido intenta enseñarnos que debemos comenzar nuestra propia iluminación dentro de las más densas circunstancias terrenales, dentro de los asuntos de Capricornio. Nos previene de la necesidad precursora de sumergirnos en las circunstancias terrenales, de experimentarlas, de ejercer dominio sobre ellas por el desarrollo de nuestras habilidades personales y a partir de ese punto, detenernos y virar hacia el norte. Solamente que debemos empezar a ver las circunstancias terrenales en otro sentido, complemente distinto, de cómo las hemos estado experimentando cuando hemos estado viajado hacia la materia, la densa oscuridad. Cuando este nuevo sentido o cambio de dirección acontece, ocurre siempre a partir de las circunstancias de familia, trabajo y responsabilidades relacionadas con Capricornio, bien llevadas, excelentemente comprendida y gradualmente puestas bajo dominio y al servicio de esa nueva orientación.
Una nueva orientación de la vida de creciente iluminación por la que debemos saber viajar. Que, por cierto, estamos celebrando en estos días, festividad del Nacimiento. Celebraciones que represen el nacimiento de una nueva consciencia, una consciencia de amor que al igual que el nacimiento de un niño, tiene un inicio, en un pesebre, muy material, en este instante especial del año en correspondencia simbólica con el instante en el que el sol reinicia su viaje hacia el norte.

Reyes Magos, camellos, una estrella en la noche del desierto y el nacimiento del Cristo. Es Navidad. Este podcast es un fragmento de una clase regular de Kabbalah impartida por José Luis Caritg en la Alta Escuela de Kabbalah de Barcelona, Kaph Resh Yeshivá, de Escuelas de Misterios. En él se puede apreciar la interpretación simbólica y cabalísta de estas figuras y del nacimiento del Cristo.
Les presentamos, en forma de podcast, la segunda parte del inicio del curso “Inmortalidad consciente – El Arte de saber morir”, impartido por José Luis Caritg en la Alta Escuela de Kabbalah de Barcelona, Kaph Resh Yeshivá, de Escuelas de Misterios.
Bienvenidos a un nuevo Podcast de Escuelas de Misterios. En esta ocasión les presentamos la primera parte del inicio del curso “Inmortalidad consciente – El Arte de saber morir”, impartido por José Luis Caritg en la Alta Escuela de Kabbalah de Barcelona, Kaph Resh Yeshivá, de Escuelas de Misterios.