
Coincidiendo con la celebración del seminario “Curación Espiritual”, el pasado domingo 13 de diciembre se presentó publicamente la nueva versión en internet del servicio de sanación espiritual “El Libro Blanco”.
Operativo desde 1998 y desde hace 4 años a través de Internet, el Libro Blanco es un servicio de curación espiritual a distancia abierto a cualquier persona que lo solicite, para atender todo tipo de dolencia, aflicción, enfermedad o problema. Las peticiones comprenden los niveles físico, emocional, mental o espiritual.
En sus años de servicio, el libro blanco ha atendido miles de casos procedentes desde todas las partes del mundo.
¿Cómo funciona?
A través de la acción directa de las fuerzas creativas y curativas del universo, que son activadas por medio del servicio meditativo de grupos de ayuda repartidos por todo el mundo.
¿Qué es necesario para solicitar la ayuda?
Las peticiones se pueden realizar básicamente para uno mismo y sólo en ciertos casos para otros.
¿Qué se ha de hacer tras solicitar la ayuda?
Simplemente estar receptivo a la acción de las fuerzas curativas que se pondrán en marcha desde el mismo momento en que se cursa la petición.
Peticiones para uno mismo
Cualquier persona puede solicitar peticiones para sí mismo.
Peticiones para otros
En el caso de pedir para terceros, éstos han de saber el tipo de servicio que se pretende solicitar para ellos y deben ‘pedir’ esta ayuda o manifestar claramente su consentimiento al ofrecimiento de curación espiritual por este medio.
Si la persona enferma o con problemas no pide explícitamente ayuda a través de este medio, el servicio no funciona. Es decir, el servicio del Libro Blanco sólo puede ayudar a quien le ha solicitado ayuda. Por dicha razón, el Libro Blanco no puede actuar en peticiones a favor de otras personas o grupos de personas que no han manifestado su clara necesidad de esa ayuda. Tampoco actúa en generalidades, como por ejemplo: “Una petición a favor de la democracia de un país, de la paz en el mundo o generalidades por el estilo”.
Sólo en el caso de niños pequeños y de personas que no estén en uso de su conciencia (enfermos muy graves, estados de coma, etc.), un familiar cercano puede pedir por ellos sin esperar su demanda de ayuda.
Nota: la acción del Libro Blanco no ha de contemplarse como un sustitutivo de tratamientos médicos.