Recientemente he recordado una frase que mi padre me decía cuando, en mi niñez, le objetaba que estaba cansado para realizar las tareas que me encomendaba: “Los cansados son los que hacen las faenas”.
Al respecto, existe también una frase de un gran Adepto, bastante popularizada, que dice así: “Nunca ofrezcas una tarea de servicio a alguien que tenga tiempo”.
A lo largo de los años de instrucción en nuestra escuela he podido observar la exactitud y sabiduría que encierran ambas sentencias. Invariablemente, los que se prestan a las tareas de ayudar altruistamente al género humano en cualquier área de servicio son aquéllos que están muy ocupados. Los que aparentemente podrían hacerlo porque disponen de tiempo libre, generalmente ¡siguen disponiendo de tiempo libre!
El que verdaderamente trabaja ocupa su tiempo en asuntos productivos y es capaz de ejecutar más labores creativas, nunca el ocioso. Este último puede hablar mucho al respecto de hacer algo, pero, en el momento de la acción no está presente.
En este punto es necesaria una llamada al sentido de ritmo y proporción y a la razonable distribución del tiempo entre el descanso, la diversión y el trabajo, pues no estoy defendiendo una entrega fanática o desmedida a las diferentes facetas del trabajo.
Estas reflexiones me vienen en relación a la dificultad en la que se encuentran, en la actualidad, los estudiantes espirituales de la tradición occidental ya que la romántica escena del samadhi –el total desapego de las demandas del cuerpo y las emociones– en la quietud del silencio y descanso en medio de un estado de paz física y de tranquilidad donde se pueda invocar al Alma, es muy difícil de encontrar en las condiciones de nuestra sociedad moderna.
Además, dada la circunstancia de que estamos entrando en la Era de la Fraternidad, la mayoría de las metodologías de enseñanza espiritual han sido adaptadas por la Jerarquía espiritual a lo que se denomina la “instrucción espiritual grupal” que desarrolla efectivamente en los estudiantes la capacidad de amar y colaborar con el prójimo.
Por estas razones, a veces es necesaria una reflexión en el análisis de la vida del estudiante espiritual que tenga presente que en la actualidad, el trabajo debe seguir adelante en medio de las vastas ilusiones del entorno; que hay que adquirir sabiduría en medio del tumulto intelectual que impera por todas partes; que se debe hallar el lugar de paz en medio del desorden; la persistencia a pesar de la mala salud y saber colaborar con la Jerarquía espiritual en el aspecto interno de la vida y del servicio circundado por el ensordecedor ruido de la existencia en las grandes ciudades.
Resumiendo, esotéricamente hablando, saber extraer fuerza en la fatiga.
febrero 17th, 2009 on 23:08
Shalom! Es muy interesante lo que estas diciendo, por mi parte, cuando tengo mucho tiempo libre siempre me encuentro con el mismo problema: la falta de disciplina. Creo que a muchos les ocurrirá igual, uno tiene tanto tiempo que a veces no lo ocupa sabiamente. Es muy facil perder el tiempo. Coincido contigo en ello de que es necesario repartir adecuadamente los períodos de tiempo entre la diversión, el trabajo y el descanso, pero me parece que siempre viene bien un poco de autodisciplina a la hora de ordenarse….
febrero 22nd, 2009 on 10:17
En ocasiones, me encuentro, en la situación que Saint-Germain hace referencia:
No obstante, me pregunto sin querer entrar en fanatismos:
¿Un verdadero Estudiante tiene tiempo libre? quizás ¿el concepto tiempo libre cambia?
Si un Estudiante opta y decide Servir a la Vida, ¿su tiempo de disfrute, se convierte en su tiempo de Servicio ya que es donde el alma tiene más posibilidades de ser expresada?.
Es cierto que actualmente estamos rodeados de ruidos y errores conceptuales e intelectuales que hacen que en ocasiones nos despistemos.
No obstante la imagen romantica del Samadhi, condimentada con una Correcta y Sabia Discriminación y unas gotas de una Intensa Aspiración. Con la intención de Coadministrar el tiempo desde parámentos nuevos para el Servicio de la Vida quizás pueda ser una “receta” que nos pueda ser útil para alimentarnos y nutrirnos a la hora de extraer fuerza en la fatiga.
mayo 24th, 2009 on 7:18
La reflexión de nuestro instructor y la pregunta de Concha y de St. Germain me ha llamado la atención pues a lo largo de los años de estudio espiritual hemos sido muchos los estudiantes que nos hemos preguntando lo mismo.¿De donde sacaré el tiempo libre para decicarme al estudio?
Despues de años conociendo mi implicación en la investigación esotérica y en el trabajo espiritual grupal, he llegado a la conclusión de que el ser humano distribuye su espacio y tenacidad en aquello que más ama y que más desea. Cuando eso sucede no hay tiempo, ni espacio, ni prioridades, no hay discriminación porque no se presentan opciones. Solo hay una prioridad y lo demás se adapta a esa preferencia. Cuando el estudiante penetra en el anhelo de realización y durante años experimenta esa presión, sucede como la gota de agua que sigue y sigue para taladrar la roca; le sucede lo mismo a un estudiante, el Cosmos o el Maestro Solar ayuda y presiona aún más y más, dependiendo del nivel de respuesta del alumno; lo impulsa más intensamente para lograr que el estudiante convierta en prioritario el Deseo o Voluntad de seguir la Vida Espiritual y el Plan de servicio con más intensidad y tenacidad. Para la que escribe es lo que simboliza extraer Fuerza de la fatiga, porque la Fuerza se debe domesticar hacia lo que más amamos y deseamos, cuando se logra esa Fuerza fluye sola, ya no hay falta de tiempo, solo Fuerza para seguir y seguir ante pruebas y ante tropiezos. Entonces ya no se tiene tiempo para lo que uno no desea, todo el tiempo es para nuestra prioridad.
mayo 25th, 2009 on 18:01
Estoy de acuerdo con el comentario de Nuur. Y tiene que ver con la PERSISTENCIA. Es decir, darnos cuenta del valor que tiene la siguiente frase: ‘Tu esfuerzo es lo primero’. Y ése es el camino. Quizás la Clave 8 del Tarot tenga algo que ver con esto. Pues también está en juego el ‘control de la personalidad’, es decir uno ‘se debe supeditar’ al ‘Yo Superior’. De esta manera todo confluye, fluye libremente, realizas menos resistencia y eres mas ‘libre’ de servir. Sólo a través de este autocontrol podremos realizar las obras que tenemos encomendadas.