En las catedrales, ermitas, lugares de devoción, etc, es decir, en los enclaves sagrados, fácilmente se puede sentir un poder envolvente e, incluso, ver determinadas formas y colores. Esta percepción siempre ensalza el corazón y la apreciación de lo bello, lo bueno, lo santo, estando a veces acompañada de fenómenos aparentemente inexplicables (Entre otros, curaciones) ¿A qué se debe esta experiencia? José Luis Caritg lo explica en este extracto de una clase.

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