“El Camino se recorre a la luz del día”.

Por José Luis Caritg Casanovas.
Este aforismo se aplica a los estudiantes espirituales que, a partir de cierto momento en el progreso de su vida de auto compromiso evolutivo, experimentan la exteriorización de su manera de ser real, es decir, todo el mundo puede ver cómo en realidad son. Aunque, a veces, el mismo estudiante es ¡el último en verlo!
En la vida de las naciones que, en última instancia, son individuos grupales, cuando se enfrentan al progreso evolutivo, ocurre lo mismo. Todo el mundo ve cómo son, cómo es su consciencia grupal y cómo son los individuos que la representan y dirigen. Todos quedan exteriorizados. Los patrones básicos de convivencia, sus hábitos y principalmente, sus vicios (también, sus virtudes) son vistos por todos. Popularmente se dice que han quedado retratados. Frase que en esta época del video es muy descriptiva.
La salida a la vista de todos de los aspectos íntimos negativos del individuo, hasta entonces escondidos, disfrazados, conlleva una experiencia desagradable. Hace que la existencia le sea muy incómoda, angustiosa, para el sujeto en cuestión y para los que lo rodean.
Este fenómeno, muy conocido en las Escuelas de Misterios avanzadas, tiene un propósito: Dar una oportunidad al individuo para que rectifique, o bien, se retire del trabajo grupal. Ambas opciones permiten que el trabajo del grupo, de la nación, del individuo en particular, pueda avanzar, progresar. Provoca que los patrones cristalizados de los errores del pasado, hasta ese momento, disimulados, sean vistos, reconocidos y señalados por todos.
La aceleración evolutiva de la consciencia de la Humanidad ha provocado que este fenómeno salga de los límites de las escuelas de desenvolvimiento y se observe, generalizado, en todos los niveles de la sociedad.
Ver cómo son los individuos en realidad, los grupos y las mismas naciones, ahora es un fenómeno percibido a gran escala. Estamos en la época de la comunicación visual total, de los social media, de la video publicación inmediata, etc. Nadie puede esconder o disimular cómo en realidad él es. Todo el mundo lo ve. Aunque, insisto, el propio individuo puede ser el último en darse cuenta.
De la misma manera que ocurre en los organismos de instrucción espiritual, la situación se hace o se hará tan insoportable para el protagonista que, al final, rectificará o tendrá que retirarse.
Evidentemente, aunque todos lo ven, no todos saben interpretar lo que ven. Lo cual, marca una gran diferencia entre lo que ocurre en la sociedad en general y lo que ocurre en el seno de una escuela de entrenamiento espiritual. Allí los miembros son entrenados para descubrir la verdad, desvelar y disolver los patrones ocultos tras los falsos razonamientos.
A pesar de todo, en la mente de la masa, el fenómeno se está viviendo; nadie puede esconderse, nadie puede permanecer por más tiempo disfrazado.
En el avance de la civilización, la opción de progreso de la consciencia es ineludible. Es imprescindible abandonar los antiguos patrones, hasta ahora escondidos. Es de absoluta necesidad cambiar para mejor, los tiempos lo exigen. Hay que progresar y ya nadie puede esconderse, ni disimularse por más tiempo, pues: El Camino se recorre a la luz del día.

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